Juan Manuel de Rosas y la Vuelta de Obligado por Juan Godoy - Malvinas Causa Central 26-11-2016 - Radio Megafón UNLa. FM 92.1 -






La prensa forjista y la cuestión nacional.

Por Juan Godoy[1]




“somos un país colonial, un pueblo en servidumbre, una nación sometida (…) Esta es nuestra desgracia, nuestra vergüenza argentina (…) Los hombres realmente libres y patriotas deberemos luchar a esta altura de nuestra historia por una patria redimida”. (Señales. 10/7/35)
O recuperamos la perdida Patria entregada por la oligarquía, asegurando nuestra libertad y nuestro bienestar, es decir, nuestro destino, o morimos en la miseria a que la explotación conduce legando a nuestros hijos y la posteridad la indignidad de una esclavitud sin esperanzas”. (FORJANDO. Año I, Nº 6, pp. 1)
Introducción
            En los países que tienen una cuestión nacional irresuelta la conformación de un pensamiento nacional, un pensar desde y para nuestra propia realidad y según nuestras necesidades aparece como problemático, mientras que en los que ya la resolvieron, ese pensamiento aparece prácticamente naturalizado. La discusión por la cuestión nacional entonces es el tema central de nuestra nación.
Así, en los países semi-coloniales, es decir aquellos que tienen una independencia formal, aparente, pero una dependencia real del imperialismo donde la dominación se asegura principalmente por la superestructura cultural, el papel de la prensa es fundamental como forma de hacer invisible dicha estructura económica dependiente, y si es posible hacer que el opresor “hable por la boca” del oprimido, que esté convencido que ese “orden de las cosas” lo favorece, es el mejor que puede tener. No obstante, consideramos aquí que al mismo tiempo también la prensa (no la dominante claro), puede cumplir el papel contrario, es decir la crítica a la sumisión neocolonial.
            Es en este marco desde donde pensamos las publicaciones forjistas, considerando que las mismas se encuentran en el segundo de los grupos. De esta forma, en el presente pretendemos dar cuenta de las principales ideas que la agrupación Fuerza de Orientación Radical de la Joven Argentina (en adelante FORJA), expresa en sus publicaciones periódicas[2].
            Una brevísima referencia consideramos se hace necesaria. FORJA es una agrupación que surge en plena década infame (Torres, 1973), ante la claudicación del radicalismo alvearista, el fraude electoral y la entrega de la Argentina al Imperialismo Británico. Nace precisamente un 29 de junio de 1935 en un sótano de la Ciudad de Buenos Aires. En ella participan Arturo Jauretche, Luis Dellepiane, Scalabrini Ortíz, Gabriel Del Mazo, Atilio García Mellid, Manuel Ortíz Pereyra, entre otros. La misma termina desintegrándose dos meses después del 17 de octubre del 45, y el advenimiento del peronismo, en gran medida ese acontecimiento explica la desintegración. El forjismo da “un paso al costado” para integrarse, no en forma orgánica, al peronismo naciente.
            Ramón Doll trató sagazmente la cuestión de la prensa en los países semi-coloniales, y es un crítico de la articulación entre el poder económico (a veces el político también), y los medios de comunicación. Habla en la década del 30 de éstos como el cuarto poder, y establece que

El periodista a sueldo no tiene opinión propia, no puede tenerla en un diario grande (…) Pero no se hable en este aspecto del asunto de libertad de pensar y de coincidencia de ideales y miras. Hay un patrón que manda y un empleado que obedece. Y es lo justo que el patrón mande y el periodista obedezca. Pero no es justo que el patrón respecto a su empleado se coloque en esta cómoda situación: en sus derechos de patrón se afirma con una mano en todas las prerrogativas de propietario y dueño de empresa, pero cuando se trata de los deberes y obligaciones, entonces empuña en la otra mano la libertad intelectual. (Doll, 1939: 28)

La “libertad de prensa” así entendida como una falacia. Pues, los periodistas, al menos los de la “gran prensa”, tienen solamente la libertad de publicar y decir lo que el dueño del medio para el cual trabajan quiere que digan.
Resaltamos que muchos de los temas debatidos por los forjistas son sumamente actuales, lo cual se explica a partir de la profundidad de los análisis, como asimismo de la cuestión nacional irresuelta a la cual ya hicimos referencia. Por último, también destacamos que el material con el trabajamos: las publicaciones periódicas forjistas son prácticamente inhallables, tienen ciertas particularidades en sí mismas y no han tenido, salvo algunas referencias menores, un abordaje especial por parte de la historiografía. Si la temática general FORJA constituye un hecho maldito de la historiografía (Godoy, 2015), peor suerte han cumplido las publicaciones.
 
La construcción de una matriz de pensamiento nacional y latinoamericana

Consideramos que FORJA construye a través de sus publicaciones (como también de otras intervenciones[3]) un ideario profundamente nacional y original. Es nacional en tanto piensa la resolución de las problemáticas nacionales a partir de la aplicación de un criterio propio, dejando de lado la importación acrítica de ideas y conceptos pensados para otras realidades y/o en otros tiempos. Vale la aclaración que esto no significa la negación de ideas germinadas en otros espacios geográficos o temporales, sino que implica la ruptura con la importación acrítica, teniendo en cuenta que en el país semi-colonial se importan de las metrópolis tanto productos manufacturados como ideas. Esa importación acrítica se basa en considerar como bueno o civilizado a lo ajeno por el mero hecho de serlo, y malo o bárbaro lo propio, también por el mero hecho de serlo. En fin, no se trata de cerrazón frente al extranjero, sino la incorporación de esas ideas a través de un tamiz propio y de las necesidades nacionales.
A partir de esto decimos también que es original, pues a pesar que tiene influencias (como cualquier movimiento político), FORJA se atreve a buscar la propia voz, un pensamiento que no repita sino que cree categorías de análisis. Es la ruptura con la imitación. Expresa en una de sus publicaciones:

Tenemos que liquidar toda calcomanía extranjera en cuanto resulta instrumento de nuestro coloniaje, de nuestra sumisión a formas de ser y de vida que no corresponden a nuestra realidad americana, ni favorecen el desenvolvimiento autónomo de nuestras fuerzas creadoras. (La Víspera. Año 1. N° 2, s.p.)

            FORJA es la expresión de un nacionalismo popular, entendiendo por éste la respuesta de un país oprimido frente al avance del imperialismo, y esa respuesta es desde el pueblo, pues hay que dejar de lado la “antojadiza pretensión de hacer la revolución desde arriba y derivando la mira hacia el pueblo, esta revolución se hallará a sí misma”. (FORJA. B.B. Nº 6 pp. 2)
            En este punto seguimos la reflexión teórica de Juan José Hernández Arregui (2004), quien pone de relevancia la necesidad de diferenciar el nacionalismo de los países opresores, un nacionalismo expansivo, del de los países oprimidos, un nacionalismo defensivo, y dentro de este último el oligárquico del popular (teniendo en cuenta el sector social que lo proclama). Los forjistas desde FORJANDO sintetizan su posición nacional[4]:

El nacionalismo es, cabalmente, apego de un pueblo a su patria, a ese conjunto de cosas materiales e inmateriales que constituyen lo que se llama patria. Es amor a la historia, a las tradiciones, a la tierra, a la nación, al pueblo, sobre todo, a los ideales de justicia y libertad que perennemente están presentes en el corazón y en la inteligencia de los argentinos. Nacionalismo es voluntad de emancipación, decisión inquebrantable de ser una nación en plenitud de su soberanía en el concierto de todas las naciones. Es repugnancia al vasallaje, a la esclavitud y a la explotación. Es, en fin, querer llegar a ser una nación libre e independiente de toda dominación extranjera. (FORJANDO, Año II, Nº 10, pp. 1)

            El corpus de ideas forjista nos permite enmarcarlo en lo que Alcira Argumedo llama “matriz de pensamiento” nacional y latinoamericana. Se trata de un lugar epistemológico diferente al imperante, es la discusión de las teoría emanadas desde el centro, la construcción de un punto de partida que discuta la dependencia. Argumedo argumenta las matrices como

Formas de re-elaboración y sistematización conceptual de determinados modos de percibir el mundo, de idearios y aspiraciones que tienen raigambre en procesos históricos y se alimentan de sustratos culturales que exceden los marcos estrictamente científicos o intelectuales (…)ese mirar desde el espacio social e histórico de las masas populares latinoamericanas, fundamenta una filosofía y un conocimiento que necesariamente piensa la historia y el devenir humano “también desde la esclavitud y la servidumbre”. Un lugar epistemológico que lleva a evaluar críticamente las corrientes ideológicas del Norte. (Argumedo, 2002: 81 y 136)  

            Es el abordaje de las problemáticas nacionales a partir de un criterio propio de análisis. Esta mirada analítica no parte de un esquema abstracto que luego intenta de aplicar a una realidad concreta, sino más bien lo que procura es partir de la realidad para construir las categorías. Es el camino contrario al seguido generalmente por las tradiciones teórico-políticas de nuestro país.
Cabe llamar la atención asimismo que lo de FORJA no es desde ya un corpus teórico que se pueda “encorsetar” en los marcos académicos, no es su intención, es una agrupación política. Nosotros somos los que en nuestra reflexión y trabajo le damos un orden a ese cúmulo de ideas que están en sus publicaciones. Asimismo resaltamos que las categorías forjistas tienen un doble sentido: son de análisis, y al mismo tiempo de acción política.
            Al mismo tiempo y profundizando, consideramos que se encuentra en la misma línea y es pertinente para nuestra temática la noción de epistemología de la periferia que vertebra Fermín Chávez, quien asevera que

La exportación de ideología desde el centro hacia la periferia no constituye un hecho nuevo en la historia de la humanidad. Lo que sí es un hecho nuevo es la toma de conciencia por los pueblos periféricos del significado de la ideología que ha recibido, o sigue recibiendo, de los sistemas centrales de poder (es necesario) formular, orgánica y metódicamente, una redefinición de conceptos referentes a todo nuestro proceso cultural en función de autoconciencia y liberación (…) todo lo dicho apunta a fundamentar la necesidad de una aproximación conceptual en torno a un nuevo eje cultural que no sea la ideología de la dependencia, en sus distintos matices, puesto que hoy el sistema central de poder exporta hacia la periferia no un ingrediente único (…) Desentrañar las ideologías de los sistemas centrales, en cuanto ellas representan fuerzas e instrumentos de dominación, es una de las tareas primordiales de los trabajadores de la cultura en las regiones de la periferia. Pero la realización cabal de esta tarea presupone, a su vez la construcción de un instrumento adecuado; necesitamos pues, de una nueva ciencia del pensar, esto es, una epistemología propia. (Chávez, 2012 -1977-: 35, 39, 41 y 168)

            Los títulos y subtítulos de las publicaciones marcan la tónica de las mismas, y muestran desde qué lugar se posicionan en el sentido que lo venimos enunciando. Un repaso rápido por algunos de ellos resulta significativo: “orientación nacional”, “Argentinidad”, “le habla al pueblo en su idioma”, “Pan, Patria y Poder al Pueblo”, “sentir, pensar y obrar como argentinos”, etc. Estos son nombres que refieren a “lo nacional”, y a la cuestión popular. Asimismo hace referencia a la sencillez del lenguaje.

Un ideario nacional para el país semi-colonial

            Los jóvenes forjistas van a diagramar un conjunto de estrategias para comunicar sus ideas. Fundamental y centralmente les interesa poner de relevancia que la Argentina constituye un país dependiente de Gran Bretaña, y a partir de ese punto la necesidad de establecer una posición nacional-latinoamericana. En ese conjunto de estrategias que piensan aparecen los discursos, cuadernos de formación, volantes, y también se enmarcan las publicaciones.
La idea es pensada por Arturo Jauretche. Así, éstas son una forma más de difundir su ideario. Actúan como un vehículo para llegar a rincones alejados del país, al mismo tiempo que mantener, sobre todo a partir del crecimiento de la agrupación una coherencia ideológica, es decir le son útiles también para “bajar” su línea programática hacia las filiales que se van fundando en el interior argentino, sobre todo a partir del año 1940 cuando la agrupación tiene un crecimiento importante.

            Del desarrollo que venimos haciendo se desprende que FORJA construye un ideario desde y para un país semi-colonial. FORJA parte de la idea que nuestro país solo tiene una independencia formal, es desde ahí que realiza sus análisis, y como decíamos esa perspectiva analítica pretende ser vehículo para la acción política. El forjismo a través de sus denuncias quiere conmover, pretende movilizar los espíritus en una década de fuerte ignominia y desazón de las mayorías populares FORJA quiere ser una voz de reivindicación de las tradiciones de lucha del pueblo argentino, de ruptura con la autodenigración de lo nacional, de autoafirmación de lo propio, de la conciencia nacional mancillada.


            Es por esto último que el forjismo le da mucha importancia en sus publicaciones a las frases cortas y punzantes, las cifras, las letras mayúsculas, los signos de exclamación, etc. Son recursos que utilizan para generar participación. Esta “forma” que utiliza el forjismo es epigramática. La frase, la consigna, esa palabra en mayúsculas sirve como “puerta de ingreso” a una nota, al desarrollo de una idea. Así, las publicaciones de FORJA se encuentran a “medio camino” entre el volante que mayormente es la frase, y a veces el desarrollo corto de una idea por una cuestión de espacio, y los cuadernos o conferencias que tienen un contenido más profundo, más denso y complejo para la comprensión. Demanda otro tiempo. Asimismo, las publicaciones tratan por un lado el “tema del día”, van “marcándole el pulso” a los diferentes gobiernos de la década del 30, y por el otro tratan algunas temáticas más profundas, estructurales, de análisis de la realidad de nuestro país.
            Como decíamos al comienzo, nosotros aquí buscamos ordenar y categorizar ese conjunto de ideas de modo de lograr analizar y dar cuenta profundamente del mismo. En este sentido consideramos como ideario al conjunto de aportes teóricos y conceptos económicos, culturales y políticos que los miembros de FORJA construyen y transmiten en sus obras, exposiciones públicas y publicaciones periódicas. Nosotros hacemos énfasis en estas últimas. A partir de esta definición dividimos el ideario en los aspectos político, económico, y cultural. Resaltamos que esas categorías no son mutuamente excluyentes, sino que se entrelazan.

- El ideario desde lo político

            El tema central analizado por el forjismo es el accionar del imperialismo británico que somete a nuestro país a la condición dependiente. FORJA considera que nuestro país una vez que obtuvo la emancipación política a principios del siglo XIX, no logró avanzar en la emancipación económica de las garras que comenzaban a atrapar al país y reducir su independencia a una mera formalidad. Así de la posibilidad de encarar una política realmente soberana se pasó a una dependencia ahora de Gran Bretaña. Esta denuncia lo lleva a decir a Hernández Arregui (2004b) que FORJA es la primera denuncia sistemática, profunda y articulada del imperialismo británico en la Argentina[5]. Aníbal Ford en el mismo sentido profundiza diciendo que FORJA “será la primera denuncia orgánica y sin concesiones de la subordinación de la Argentina a los intereses del imperialismo en una perspectiva que comienza a dejar atrás las formas del nacionalismo burgués o romántico”. (Ford, 1971)
            Esta es la base de todos los análisis de la agrupación. De ahí que FORJA considere la necesidad principal de romper con esta dependencia. Es que esta situación no nos deja ser plenamente una nación, lo impide. Siendo un país dependiente no puede haber soberanía política, ni cultural. Así, los muchachos de FORJA piden por la emancipación integral de la nación. El del forjismo es un pensamiento profundo, que no deja lugar a “medias tintas”, por ello hace este llamado a la ruptura total con el imperialismo.

            FORJA, como decíamos es una manifestación original que si bien tiene influencias (como toda vertiente política), de otras ideologías, se preocupa por crear categorías propias de análisis y acción política. Así, como punto de partida el forjismo expresa en sus publicaciones la noción de una posición nacional-latinoamericana. Con esta noción los forjistas quieren significar la necesidad de encontrar puntos de coincidencia para la construcción política.
            Esa posición busca hacer confluir a todos los sectores políticos enfrentados en mayor o menor medida a la oligarquía y al imperialismo. Piensan en la unidad vertical de todos los sectores bajo esa premisa. No obstante, cabe llamar la atención que no es una mera sumatoria de voluntades, sino que es la confluencia para fines trascendentes y objetivos nacionales. Esta creación forjista no es teórica, sino fundamentalmente política. FORJA considera que esos dos actores políticos: interno y externo impiden el libre desenvolvimiento de la nación como tal. Por este motivo es necesario romper definitivamente con ambos para avanzar en la emancipación nacional.
Desde una de las publicaciones forjistas Arturo Jauretche hace referencia a esta posición o voluntad nacional:

El país necesita eso; una política nacional. Pero eso no puede ser obra de un gobierno, sea éste civil o militar. Habrá, tal vez, medidas de gobierno con carácter nacional, pero no una política constructiva con posibilidades integralmente emancipadoras, si ella no surge de un estado de opinión, apasionado y combatiente, más fuerte que cualquier interés creado y con perdurabilidad suficiente para sobrevivir a los resquebrajamientos que la empresa ocasione en el actual esquema del país (…) ese estado de opinión es lo que en FORJA llamamos voluntad nacional, que es cosa distinta a la simple y ocasional suma de voluntades que se da en oportunidades electorales como mayoría. Y no puede construirse nada desde arriba sino trabajando en el seno del pueblo. (FORJA. B.B. Nº 3 pp. 2)

            Esta construcción política del forjismo ponemos de relevancia  no parte “desde arriba”, sino que lo hace desde “el seno del pueblo”. Es una construcción política que considera al pueblo como creador, por lo cual la construcción es conjuntamente con el mismo. El mismo aparece en su ideario como la “pulpa y el latido de toda gesta emancipadora”. (Argentinidad. Nº 1, contratapa) Es por eso que “FORJA avanza en la comprensión del pueblo. Es la comprensión de sí mismo la que éste hace comprendiendo a FORJA”. (Argentinidad. Nº 2, pp. 1) El forjismo no fija caminos que se ubiquen por fuera de la capacidad de creación de los sectores populares. Desde la publicación “FORJA, Bahía Blanca” afirman la tarea de

Ir al pueblo, procurando su organización en grandes núcleos definidores del sentimiento colectivo, desalojando a aquellos que se han colocado a su amparo aprovechadamente (…) Todo historia viene de abajo, de los estratos populares; como lo demuestra la historia nacional que ha sido escenario de cruentas luchas por la integración de la patria lograda solamente una vez que se protagonizó en ella al pueblo. Pretender obrar en sentido contrario será perder la perspectiva trascendente que señala el momento, anulando cualquier esfuerzo o retardando sin objeto las manifestaciones útiles de los que no se animan a colaborar en la obra magna de la construcción propia, por considerar desvirtuada su labor. (FORJA. B.B. Nº 6 pp. 1)

Vale resaltar en este punto el nacionalismo popular que sostiene FORJA según lo indicamos anteriormente. La cuestión reside en que para el forjismo la nación es el pueblo, son inescindibles.
La visión forjista es la de un país ajeno a la lógica de la oligarquía portuaria. Busca mirar los problemas del país profundo. Hay en FORJA una fuerte reivindicación del papel de las masas en la historia. La cuestión nacional viene de la mano con la social. Las dos vertientes en las que el forjismo pretende encarar la lucha. Por eso además de dar cuenta profundamente acerca de la dependencia, avanza en el planteo de la cuestión social. Así en Reconquista articula estas cuestiones y se pregunta: “¿paludismo, raquitismo, tuberculosis? Sí. Pero por sobre todo eso, y por debajo y a los costados, esa verdad cruda. Un pueblo mal alimentado”. (Reconquista, N° 5: 4) Y continúa más adelante profundizando: “destruida en las provincias la vieja industria local por la competencia de la mercadería importada (milagros de la tarifa parabólica), rota la economía familiar y sustituida por una mercantil que no deja medios de compra en manos del trabajador”. (Ibídem)

            Critica así también el librecambismo instaurado como “política científica” por el liberalismo argentino para construir el “país  granja” de Su Majestad el Reino Unido. El país pequeño que sólo se dedica a la producción de materias primas y la importación de los productos elaborados. La Patria para unas pocas familias que se dan una vida de lujos y placeres, y dejan solo las migajas a las mayorías populares.

- El ideario desde lo económico

            FORJA a través de sus denuncias acerca de la penetración británica en nuestra economía va demostrando que la estructura económica de nuestro país fue montada por el imperialismo británico en alianza con la oligarquía porteña (únicos dos beneficiados de este modelo económico). En ese marco, se estructura el país de “cara al Atlántico”, de modo que las riquezas producidas en estas tierras van a ser expoliadas por el imperialismo.
            Así en las denuncias de los forjistas en las publicaciones aparece el Banco Central Mixto, el Instituto Movilizador de Inversiones Bancarias, la Corporación de transportes, los frigoríficos, ferrocarriles, etc. como parte de esta penetración, pues todos se encuentran en manos de Gran Bretaña, y responden a su interés más que al nacional. Desde las páginas de Reconquista enjuician la situación:

Todos los órganos de la economía argentina obedecían a directivas extranjeras, sobre todo inglesas. Ingleses eran los ferrocarriles, que son las arterias y las venas del cuerpo nacional. Ingleses eran los monopolios del comercio de granos. Ingleses, en su mayor parte, los frigoríficos que trustifican el comercio de carnes. Inglesas las grandes tiendas que sobrevinieron al sistemático de las grandes tiendas criollas. Ingleses, los principales aparentes compradores internacionales. Ingleses los importadores. Ingleses, disfrazados con las banderas de naciones pequeñas, las compañías de luz y fuerza. Inglesas las compañías de tranvías y muchas de las empresas de salubridad. Ingleses son los más grandes terratenientes de los que nadie habla. (Reconquista, Nº 1: 6)

            Nuestro país produce enormes cantidades de riqueza, pero fruto de su estructura económica dependiente drenan al extranjero. La pluma incisiva de Scalabrini Ortíz refiere a la cuestión:

Se ha repetido constantemente que la Argentina es un país rico; lo es, objetivamente, si se atiende a la suma de productos que envía al extranjero –exportación- o a la suntuosidad con que viven poquísimos privilegiados, pero no es una nación rica y fuerte si se atiende a sus valores económicos permanentes. (Señales. Año 1, N° 3. Rep. En Scalabrini Ortíz, 2001: 195)

            En otro número de la publicación proto-forjista Señales también hace referencia a la misma temática:

La riqueza en tanto capacidad de acción, poder, independencia y aun espíritu, no es riqueza de estas tierras. Es riqueza particular de los capitalistas extranjeros, así como el valor económico, político o social de las cosechas son del propietario y no del peón que las sembró, cuidó y cosechó. (Señales. 8/5/35. Rep. En Galasso, 2008) 

            En esta estructura dependiente que denuncia la agrupación aparecen dos componentes reiteradamente en las publicaciones: el papel cumplido por los ferrocarriles y el endeudamiento externo.
            En relación al primero el que se ocupa principalmente de la temática es Raúl Scalabrini Ortíz. La idea que establece es que los ferrocarriles fueron trazados bajo el influjo de Gran Bretaña. Esa influencia hizo que se trazaran en forma de abanico hacia el puerto de Buenos Aires. Ferrocarriles funcionales al país semi-colonial, dependiente y agroexportador. Los trenes bajan con materias primas y vuelven a las provincias con los productos manufacturados que arruinan la economía provincial. Al mismo tiempo, los ferrocarriles utilizan como arma principal la tarifa que va a elevarse o bajarse de acuerdo a la conveniencia británica. De esta forma, sirven para mantener a nuestra nación en el primitivismo agropecuario.

El ferrocarril es el enemigo de la prosperidad argentina (…) Los ferrocarriles constituyen la llave fundamental de una nación (…) Es imposible concebir una unidad orgánica cuyas vías de comunicación pertenezcan al extranjero, así como es imposible concebir un ser cuyos movimientos arteriales sean regulados por una voluntad ajena. Esto es, sin embargo, lo que ocurre en la Argentina y por eso la Argentina es una nación ficticia, una nación nominal. Gozamos apariencia de nación hasta donde esa apariencia no perjudica los intereses de Inglaterra (…) Tenemos un escudo, una bandera y hasta una Constitución, pero nuestra voluntad política, nuestra conducta financiera, nuestra organización social, nuestra ruta económica y hasta la interpretación de nuestra historia nos es dictada solapadamente desde Londres. (Señales 23/10/35. Rep. Galasso, 2008: 198)

            El ferrocarril entonces actúa, sobre todo a partir de la política de tarifas, haciendo florecer una región o impidiéndola. De esta forma, los británicos apuntan a invertir en lo que haga de la Argentina un país dependiente. La inversión imperialista no es aislada, sino que se dirige a montar una estructura de expoliación.
            Por último en este apartado en relación a lo económico vamos a observar el lugar que los forjistas le dan al endeudamiento externo. La agrupación hace un análisis histórico del mismo, desde sus comienzos en 1824 bajo la injerencia de Bernardino Rivadavia, el préstamo con la Casa Baring Brothers, hasta el momento donde escriben. Esta temática, al igual que la de los ferrocarriles, la estudia sobre todo Raúl Scalabrini Ortíz. El empréstito Baring por 1 millón de libras esterlinas: “no fue más que un empréstito de desbloqueo, un modo de transportar en forma permanente las ganancias logradas por los comerciantes ingleses en las orillas del Río de la Plata”. (Reconquista, N° 2: 20) Y avanza en el planteo:

El único resultado visible y comprobable del empréstito fue el detener el desarrollo de los pueblos, que es posiblemente el objetivo primordial de la Diplomacia inglesa: detener el progreso de los pueblos, por lo menos mientras ese progreso no esté bajo control británico y sirve a la grandeza imperial. (Reconquista, N° 5: 16)

            Lo que le interesa demostrar a los forjistas son algunas cuestiones. Por un lado, demostrar que lo que se nos presenta como un empréstito extranjero en realidad es riqueza argentina capitalizada por Gran Bretaña. Por otro lado, pone de relevancia lo que consideran como una “trampa”: el endeudamiento por parte de los países centrales a los periféricos no es para el desarrollo de los primeros, sino que actúa como un mecanismo de encadenamiento.
            Como pudimos observar el ideario nacional de FORJA en el aspecto económico considera la urgente necesidad de romper la relación dependiente con el imperialismo. El forjismo no cree en soluciones parciales. Hacer una emancipación integral para tener independencia económica, y soberanía política y cultural es la tarea primordial.

- El ideario desde lo cultural

            FORJA toma como punto de partida que a la estructura económica dependiente le corresponde una cultural que hace invisible o justifica aquella. Así, en los países semi-coloniales la dominación se asegura principalmente por la colonización pedagógica. Las dos se apuntalan mutuamente. Al mismo tiempo la colonización pedagógica impide el desarrollo de una conciencia nacional, haciendo posible o más sencillo el saqueo. Los forjistas lo expresan en Argentinidad:

Reducida la Argentina a condición colonial en lo económico, también lo está en lo cultural. Universidad, prensa, literatura de propaganda profusamente distribuida, hacen que muchos argentinos se ubiquen al margen de los verdaderos y permanentes intereses del pueblo y sigan los vaivenes de la política internacional del país (…) nefastas para la liberación de la América oprimida. (Argentinidad. Nº 2, pp. 1)

            Se hacen presentes así los aparatos de colonización pedagógica, desde la escuela, la universidad, hasta la radio y los periódicos. Esos instrumentos responden principalmente (aunque no únicamente[6]), al interés de la oligarquía.
Como resultado de esta colonización pedagógica, y de la no conformación de una cultura nacional aparece la imitación, la importación acrítica de ideas. García Mellid afirma que: “cuantos se sometieron al patrón de las teorías foráneas, cuentan con estatuas y son exaltados como modelos”. (La Víspera. Año 1. N° 2, s.p.) Los aparatos culturales ocultan o tergiversan a los que defendieron la Patria, y valora positivamente los que la entregaron.
Es por esto que FORJA reclama una pedagogía de lo nacional, una pedagogía de la tierra dicen.

Tenemos que liquidar toda calcomanía extranjera en cuanto resulta instrumento de nuestro coloniaje, de nuestra sumisión a formas de ser y de vida que no corresponden a nuestra realidad americana, ni favorecen el desenvolvimiento autónomo de nuestras fuerzas creadoras. (La Víspera. Año 1. N° 2, s.p.)

            La agrupación aborda la colonización pedagógica desde múltiples aristas. Le interesa ayudar a la conformación de una conciencia nacional y lo hace a través de una tarea enorme de descolonización pedagógica.
           
Reflexiones finales

La prensa forjista le permite a la agrupación tener una doble influencia: por un lado, influye por lo bajo, es decir, su ideario va penetrando en el sustrato social profundo, de modo de lograr cierta aceptación y difusión en varios sectores de la sociedad argentina; y por arriba, en tanto la relación con sectores influyentes de la política, ya sean políticos, militares, sindicalistas, etc. Esa doble influencia, además de mantener la coherencia y la unidad ideológica de la agrupación a partir de su crecimiento, es exitosa.

FORJA pone en cuestión cierta perspectiva académica que niega la tradición nacional de pensamiento. Así contribuye a la creación de un pensamiento FORJA construyó a través de sus publicaciones las bases de un pensamiento:
- Nacional-latinoamericano, ya que avanza en la  creación de una posición nacional-latinoamericana, que apunta a conformar un frente nacional que se enfrente a la oligarquía y el imperialismo. El forjismo rechaza el tutelaje de las potencias, el panamericanismo, pretende crear una unidad latinoamericana despojada de éstas.
-Anti-imperialista ya que considera que una vez lograda la independencia política no se avanzó con la económica. Nos convertimos en una semi-colonia británica. Romper esta dependencia para poder ser realmente soberanos es el núcleo de su pensamiento. la elite pactó con Gran Bretaña convertirnos en un país dependiente. El imperialismo impide el desarrollo y saque la economía nacional.
- Democrático en tanto lucha por el voto popular, pero es más profundo, por ejemplo porque también plantea la necesidad de la posesión por parte de la nación los recursos naturales.
- De contenido popular dado que busca trabajar en el seno del pueblo. Este aparece como la fuente desde donde construye. Esta construcción es conjunta.
Al fin y al cabo FORJA pretende ser un instrumento más para la creación de una voz propia. Hay una fuerte reivindicación de la cultura nacional. Llama a romper con la pedagogía de la imitación. Es una manifestación de los nacionalismos populares latinoamericanos. Y justamente el triunfo de un nacionalismo popular: el peronismo, es en parte el triunfo de las ideas forjistas aunque en otro molde.

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-          Scalabrini Ortíz, Raúl. (2001).  Política Británica en el Río de La Plata. Buenos Aires: Plus Ultra.

-          Scalabrini Ortíz, Raúl. (2006). Historia de los ferrocarriles argentinos. Con un apéndice de la Ley Mitre. Buenos Aires: Lancelot.

-          Torres, José Luis. (1973). La década infame. 1930-1940. Buenos Aires: Freeland.

Archivos


Publicaciones periódicas forjistas

-          Argentinidad (Buenos Aires)
-          Argentinidad (Gualeguaychú)
-          Comentarios Forjistas (Buenos Aires)
-          El Mentor (Buenos Aires – no dependía directamente de FORJA, pero escriben varios forjistas)
-          FORJA (Bahía Blanca)
-          FORJA. Boletín de la Fuerza Radical de la Joven Argentina (Buenos Aires)
-          FORJANDO. Publicación de la agrupación forjista de Rojas (Rojas)
-          FORJANDO. La voz forjista de Lincoln (Lincoln)
-          La Gota de Agua. Semanario de orientación nacional (Buenos Aires)
-          La Víspera. Semanario de orientación nacional (Mar del Plata)
-          Reconquista (Buenos Aires. No dependía directamente de la agrupación pero la orienta Scalabrini)
-          Señales (económicas, financieras y sociales). Luego llamado Señales, le habla al pueblo en su propio idioma (no dependía de FORJA, pero como veremos, está estrechamente vinculada a la agrupación y a su surgimiento)
-          Señales Argentinas (Mar del Plata)


[1] El autor es Mg. en Metodología de la Investigación Científica (UNLa). Especialista en Metodología de la Investigación Científica (UNLa). Lic. en Sociología (UBA). Prof. en Sociología (UBA). Docente Universitario. Publicada originalmente en Revista Perspectivas Metodológicas. Vol 2, Nº 18. Año 2016
[2] Consideramos publicaciones periódicas forjistas a dos grupos: las que tienen relación directa con la agrupación, es decir son órganos oficiales de la misma; y por otro lado, las que sin tener ese vínculo directo tienen una estrecha relación con la organización, escriben varios forjistas, y  aparecen expresadas cabalmente sus ideas (en este caso, tomamos  solamente los escritos realizados por los forjistas). No tomamos como publicaciones periódicas a los ya míticos 13 cuadernos de FORJA por dos cuestiones: una que esos cuadernos tienen características particulares que los diferencias de las demás publicaciones, en tanto aquellos están pensados mayormente para la formación, son de lectura más densa, tienen un autor por tema y cuaderno; y en segundo lugar, porque los cuadernos los tratamos más profundamente en otro trabajo (Godoy, 2015), y quien quiera puede remitirse al mismo. En fin las publicaciones periódicas que tomamos como forjistas aquí contabilizan un total de trece, las mismas son nuestro objeto de estudio y aparecen detalladas a continuación en la bibliografía.
[3] Además de los cuadernos ya mencionados los forjistas intervienen a partir de actos político-callejeros, conferencias en su sótano, la distribución de volantes, el establecimiento de relaciones políticas, etc.
[4] Los integrantes de FORJA, utilizan reiteradamente para diferenciarse del nacionalismo oligárquico la expresión posición nacional.
[5] Recordemos que Manuel Ugarte (y también la Generación del 900), gran anti-imperialista y latinoamericanista, se dedicó a fustigar principalmente al imperialismo yanqui, que no era el que realmente tenía injerencia en nuestro país. Véase: Galasso, 2001.
[6] Al interior de cada aparato de colonización pedagógica hay lucha, así no tienen una sola forma de actuar.


Esa te la debo. Mauricio Macri y las Islas Malvinas. Por Juan Godoy (Sociólogo, UBA)

“La descolonización no solo pasa por las Malvinas. Deberá pasar por la cultura, la argentinización del Estado, la fusión con América Latina, la eliminación de la oligarquía europeizante y la re-educación de la alta clase media seudo-culta, no menos europeizante”. (Jorge Abelardo Ramos)

            A mediados del Siglo XIX Domingo Faustino Sarmiento afirmó que “el mal que aqueja a la República Argentina es la extensión: el desierto la rodea por todas partes, y se la insinúa en las entrañas (…) al sur y al norte, acéchanla los salvajes”. A partir de esta idea, que Jauretche un siglo más tarde dirá que constituye una zoncera (que deriva, como todas, de la que las parió: civilización y barbarie), la oligarquía argentina va a lanzarse a construir el “país chiquito”, de cara a Europa, dependiente de Inglaterra, y de espaldas a la Patria Grande, y al pueblo argentino sufriente de este esquema. Una nación que produce enormes riquezas, que en gran parte son disfrutadas en otro país por la estructura dependiente. La emancipación queda limitada a lo formal. En este sentido, la oligarquía a lo largo de nuestra historia ha despreciado el territorio. No le importó, ni le importa.
            A partir de esto se enmarca que el Gobierno “Cambiemos”, representante acérrimo de los intereses de  la oligarquía y las potencias extranjeras, desprecie tan fuertemente la cuestión en relación a nuestras Islas Malvinas. Y del elenco gobernante el Presidente es de quienes expresan esta visión cabalmente, como cuando afirma: “la verdad es que los temas de las soberanías con un país tan grande como el que tenemos nunca los entiendo mucho (…) Es más, creo que las Islas Malvinas serían un fuerte déficit adicional para la Argentina. Tengo entendido que al Tesoro de Inglaterra le cuesta bastante plata por año”. Asimismo vale recordar también que Mauricio Macri siendo todavía Jefe de de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires le cambió el nombre a la calle 2 de abril, nombre puesto en reemplazo de Inglaterra por un puñado de Patriotas allá por el año 82, nuevamente por Inglaterra.
            Es que, como bien indicaba el pensador Juan José Hernández Arregui la oligarquía argentina no tiene una identidad nacional, sino que su identidad está atada a la de las potencias imperiales. Así refuerza la conciencia de lo falso. Eso hace que nuestra clase dominante no tenga interés nacional, sino extranjero. Vale decir, la oligarquía argentina nació en nuestro territorio pero desearía haberlo hecho en otro, como decía el “Padre del aula”: “yo pertenezco, señor, al número de esos millares de argentinos “que quieren andar a la extranjera, hablar a la extranjera, vestir a la extranjera”. El Ministro de Energía, representante local de la petrolera anglo-holandesa que abasteció a Gran Bretaña en la última guerra es una muestra fuerte de un gobierno que es parte de los intereses extranjeros. Por eso también es que en nuestro país no existen dos proyectos nacionales que se disputan el gobierno en base a ciertos matices de interpretación de la realidad local e internacional, sino más bien lo que existe es un proyecto nacional que procura romper la dependencia, y otro de sumisión colonial, que refuerza los lazos dependientes.
            El Presidente también muestra un fuerte desprecio por el pasado nacional. Si la oligarquía en el siglo XIX luego de triunfar en las guerras civiles se ocupó de falsificar el relato histórico (por lo que tuvo que emerger un revisionismo histórico en clave popular), construyendo una identidad que era ajena a las tradiciones populares, Macri la niega, la vacía de contenido, la banaliza. Es la forma que encuentra de destruir la identidad de nuestro pueblo. No obstante por más que quiera negarlo, como vemos, se inserta claramente en la tradición de pensamiento anti-nacional de nuestra oligarquía. Es claro que un pueblo sin una identidad nacional fuerte (solo posible a partir de un profundo conocimiento de la propia historia), es un pueblo más fácil de avasallar y dominar.
            Cuando la campaña presidencial y el triunfo de Mauricio Macri en la misma, los ocupantes de las Islas manifestaron, a través del patético twitter que suelen utilizar representando al “viejo imperio”, el apoyo a Macri instándolo a que trabaje con ellos, y no contra ellos. El Presidente “tomó el consejo” y puso “manos a las obra”. En la reunión que tuvo al inicio de su mandato con David Cameron, Macri no expresó el reclamo argentino ante el Primer Ministro, y calificó a la misma como “muy linda”. El oprimido se identifica con el opresor.
Pero lo peor en este caso, como en todos, es cuando Macri pasa de los dichos a la acción concreta. Así siguiendo lo recomendado por los piratas, la Argentina firmó un comunicado conjunto (que continúa la claudicación del Gobierno de Menem y Cavallo en los acuerdos firmados), con el Ministro del foreign office Sir Alan Duncan, en el que la Argentina se compromete “eliminar los obstáculos que limitan el crecimiento económico y el desarrollo de las Islas Malvinas”, en fin se compromete a mejorar y facilitar la explotación de las riquezas de las Islas (que pertenecen a los más de 40 millones de argentinos claro está), y la vida a los ocupantes de esa porción de nuestro territorio, y sin obtener desde ya, nada a cambio y renunciando al reclamo por la soberanía. Es lo diametralmente opuesto a lo que marca una posición nacional frente a la ocupación, hacerle más difícil la vida a los ocupantes, y al imperio inglés, incrementar los costos de la ocupación.
            Estos últimos días la historia del “Presidente colonial” tuvo un “nuevo capítulo” (que seguramente no será el último en materia de claudicación por parte del Gobierno), a partir que Inglaterra comunicó que realizará esta semana ejercicios miliares que incluyen el lanzamiento de misiles desde nuestras Islas en una nueva provocación, y reafirmación de la violación de nuestra soberanía. Cuando en Roma le preguntaron a Macri el respecto no pudo contestar y remitió a su Canciller (Susana Malcorra), la respuesta: "si tiene alguna inquietud del tema Malvinas, está la canciller acá en la embajada, así que se va a cobrar cualquier consulta". La falta de compromiso con los intereses nacionales una vez más.
No obstante, la Canciller tampoco, como era de prever, defendió la soberanía, sino que manifestó ¡“sorpresa”! por esta acción, y en una muestra de defección evidente manifestó en una entrevista: “nosotros estamos aún hoy viviendo las consecuencias de la Guerra de Malvinas, no nos podemos olvidar nunca de eso. Y eso aplica a nosotros, a los argentinos, pero también afecta al otro lado. La pena que expresé tiene que ver con el hecho de tener que hacer estos ejercicios militares y el tener que continuar aún hoy, después de nuestro comunicado conjunto con una serie de buenas intenciones hacia adelante, haciendo estos ejercicios; eso muestra que del otro lado hay aún hoy un impacto de aquella guerra”. La Canciller, que también indicó que para el Presidente el problema es que “ocurriera sin tener un previo aviso (…) como para que uno se prepare”. Al fin y al cabo defiende los ejercicios militares, iguala al país opresor, ocupante y colonizador, al país oprimido que lo único que ha hecho desde 1833 es levantar las banderas nacionales en defensa de su soberanía. Que la funcionaria manifieste “pena” porque los ingleses “tienen” que hacer esos ejercicios y vuelva a defender “las buenas intenciones” del comunicado conjunto con Duncan, es una muestra acerca de lo que venimos exponiendo: la claudicación descarada de la oligarquía en materia de soberanía. Evidentemente el Gobierno de Mauricio Macri representa los intereses absolutamente opuesto a la causa nacional de las Islas Malvinas, pues su conciencia colonial es ajena a la defensa de la soberanía nacional en todo sentido.
            El pueblo argentino lo entiende mucho mejor, por eso a lo largo de la historia defendió el territorio nacional poniendo el cuerpo ante los intentos colonizadores, por nombrar algunos casos, así lo hizo cuando las invasión británica de 1806-07, en la ocupación de 1833 con el “gaucho” Rivero, en 1838 ante la intervención francesa, siete años más tarde en la Vuelta de Obligado (ahora también contra los ingleses), o el 2 de abril de 1982 expresando su apoyo a la recuperación de la soberanía de nuestras Islas.

Así aunque el discurso desmalvinizador intente negarlo y reducir la cuestión a algunos vasos de whisky, (olvidando la larga tradición de lucha de nuestro pueblo por la soberanía), muchos argentinos (y latinoamericanos) acudieron al “llamado de la Patria” en defensa de la soberanía contra el enemigo imperialista, y como afirmaba  “Tucho” Methol Ferré: recuperando el espíritu del camino hacia un segundo Ayacucho. Y por eso también Fidel Castro expresó a un diario italiano cuando la guerra, luego de abrazarse con el Nicanor Costa Méndez y ofrecer la solidaridad y ayuda a la Argentina para la batalla contra el enemigo imperial, que la lucha por las Malvinas “ha creado un sentimiento nacionalista, un patriotismo latinoamericano que nunca antes hemos sentido tan intensamente. Hemos sentido la causa argentina como nuestra causa. Hemos sufrido los muertos argentinos como propios. La victoria argentina es nuestra victoria. La derrota argentina sería nuestra derrota".

* Originalmente publicado en AGEPEBA. Octubre 2016