Juan Perón y el lugar de los trabajadores (en el movimiento nacional)

Por Juan Godoy [1]
  
“Es alrededor de los sindicatos donde se centra la lucha nacional. Una lucha de todo el pueblo contra el coloniaje”. (Juan José Hernández Arrregui)

"Cada trabajador debe pensar que su futuro depende de lo que él haga y resuelva. Cuando los millones de obreros del país piensen así, se organicen y se unan, no habrá poder en la tierra que pueda hacer que sean engañados, defraudados y estafados en su voluntad". (Juan  Perón)


            Juan Domingo Perón llevó a cabo una Revolución Nacional que quedó inconclusa con el golpe de estado del 55, fue retomada con la vuelta del líder popular brevemente porque a la muerte de Perón y al derrocamiento del gobierno constitucional le sucedió la profundización del 55 con el terrorismo de estado genocida, y el establecimiento de las bases de un “nuevo modelo” dependiente: el neoliberalismo . Esa Revolución Nacional se cristalizó en la nacionalización de la estructura económica que desde mediados de siglo XIX se encontraba en manos británicas teniendo como destino el triste papel de un país dependiente. Esa condición semi-colonial fue la que el peronismo vino a destruir, para que “el dinero se haga argentino”, seamos independientes, soberanos y logremos instaurar la justicia social. Como sabemos, esa dependencia encuentra un actor interno que es la oligarquía. Sobre ella el peronismo avanzó significativamente pero no logró destruirla definitivamente, y ésta ensangrentó el país con tal que eso no sucediera, dejando inconclusa la Revolución Nacional que más ha avanzado en nuestra historia.
            Teniendo en cuenta este marco, el peronismo se enfrentó abiertamente contra el imperialismo británico, deteniendo el saqueo imperialista sobre nuestro país; el norteamericano, obturando y retrasando su ingreso a nuestro país, e imposibilitando el “cambio de collar”, asimismo no se recostó en la Unión Soviética en el mundo bipolar, y por último se enfrentó a la oligarquía. Tamaños enemigos tuvo el peronismo, y sobre ellos logró edificar durante 10 años una Patria Libre, Justa y Soberana. Otorgándole a los trabajadores uno de los mejores niveles de vida, sino el mejor, al menos del Continente Latinoamericano., y dejando al país cerca del desarrollo de la industria pesada. La estructura sobre la cual hoy se monta el país en gran medida es la heredada, a pesar que mayormente (con la excepción del modelo kirchnerista que volvió –aunque más tenuemente claro-, a un proyecto ligado a la industria y la generación de trabajo), los gobiernos posteriores se encargaron de destruirla, la del peronismo. Muchos se preguntan cómo Perón pudo tener tantos logros en tan poco tiempo, y con enemigos tan poderosos. La concepción y la práctica de Perón con respecto a la clase trabajadora nos da una clave de interpretación. Al mismo tiempo nos habla acerca del lugar de los trabajadores en el proyecto nacional durante el peronismo, nos sirve en términos comparativos con la experiencia de los últimos años, y como “brújula” en el camino de reconstrucción del movimiento nacional ante la embestida oligárquico-imperialista. Por último, recorre el texto el interrogante acerca del sector social que tiene preeminencia en el movimiento nacional, principalmente pensando si son los sectores medios, la “burguesía nacional”, o los trabajadores (organizados).

Para adentrarnos en el tema, observamos que muchos (aun dentro del movimiento nacional), se quejan les molesta y/o piensan que los trabajadores organizados no deben participar en política, al respecto Perón sostuvo en 1973 que “todos han venido sosteniendo que las organizaciones sindicales no deben intervenir en política. Es decir que, mientras las organizaciones políticas intervienen en el proceso sindical, los sindicatos no han de intervenir en el proceso político. Dado que la organización sindical se realiza para convertirse normalmente en un factor de poder, aquella premisa es totalmente falsa”, y por eso “cuando los obreros hayan renunciado a  intervenir en los destinos del país  esa será una determinación suicida  para  su propia clase y para sus propias organizaciones”.
            Entendiendo entonces la necesidad de la participación política de los trabajadores organizados, y siguiendo la enseñanza de Hernández que decía: “se ha de recordar para hacer bien el trabajo que el fuego, pa calentar debe ir siempre por abajo”, Perón se lanzó a darle poder real a los trabajadores. El camino para lograr el objetivo comienza desde el “viejo” departamento, ahora Secretaría, de Trabajo y Previsión Social (y en menor medida desde el Ministerio de Guerra y la Vice-Presidencia), en el periodo 1943-45.
           
El entonces Coronel ya comienza a realizar esfuerzos por la unificación de la CGT. Piensa en la necesidad de la existencia de una sola central obrera, para fortalecer el poder de los trabajadores organizados. En este sentido expresó más tarde, en el 74 que “el justicialismo siempre se sustentó en el criterio de la indivisibilidad de la clase obrera organizada. Se requiere, en consecuencia, una sola central obrera”. Así, siendo Secretario de Trabajo y Previsión, en el año 1945 se unifica la CGT. Es que Perón piensa que “Si los trabajadores se dividen pierden todo su poder. Esto lo vemos en  muchas organizaciones (…) es como si no hubiera ninguna”.
Antes de ser Presidente también otorga nuevos derechos como indemnizaciones, vacaciones paga, el estatuto del peón rural, los tribunales de trabajo, licencias, prevención de accidentes de trabajo, capacitación técnica, etc. Asimismo, entre los años 1936 a 1940 los sindicatos habían firmado solo 46 convenios colectivos de trabajo, y tan solo entre los años 1944 y 1945 rubricaron más de de 700. Cómo venía transformando la Argentina que cuando el subsuelo de la Patria se subleve el 17 de octubre, Perón insta a los trabajadores, hasta hacer poco perseguidos, desde los balcones de la Casa de Gobierno: “ha llegado ahora el momento del consejo. Trabajadores: únanse; sean hoy más hermanos que nunca. Sobre la hermandad de los que trabajan ha de levantarse en esta hermosa tierra la unidad de todos los argentinos”.
Jauretche había dicho que el caudillo era el sindicato del gaucho, es decir, era la representación directa de los intereses de éstos. Muchos años antes Alberdi, en sus años mayores, había dicho algo similar, claro que en otros términos. Probablemente podemos ubicar allí el origen de la representación directa. El 2 de Octubre del 45 se dicta la Ley de Asociaciones Profesionales. Los sindicatos son declarados entidades de bien público. Los trabajadores obtienen así el reconocimiento de sus derechos, se les da apoyo legal y cuentan con el estado como respaldo. A partir de ahora, los sindicatos (con personería o sin ella), no pueden ser intervenidos por el Estado. En este sentido, Perón en un discurso de 1950 dice que “el justicialismo comienza por convertir el sindicato, de una organización al margen de la ley, en una institución pública (…) le da estado legal a la existencia del sindicalismo”. Es que el tres veces Presidente de nuestro país consideraba que “cuando el  obrero ha estado en el .mundo sin organizarse ha sido  juguete de las circunstancias y ha sufrido la mayoría de las injusticias sociales. La  justicia social no se discute, se conquista, y se conquista sobre  la base de  la organización y, si  es preciso de  la lucha”.

Más tarde dicha ley incorporó el sindicato único por rama de industria, ya no por oficio, dándole un poder mucho más importante a los mismos. Un caso emblemático para observar el fortalecimiento que trae es el de la construcción que de 14 sindicatos distintos (pintores, albañiles, yeseros, carpinteros, colocadores de vidrios, colocadores de cerámicos, etc.), se unifica en un solo sindicato de la Construcción[2]. En 1947 dicta los derechos del trabajador, dos años más tarde incorporados a la Constitución reformada. Vale resaltar en relación a los derechos el rol otorgado al sindicalismo por Perón, quien piensa que “es el sindicato el que hace que se cumplan los derechos del trabajador que figuran en la Constitución (…) El Estado lo hace en grande para todos, el sindicato en pequeño para sus asociados”. Derechos que la comisión argentina presentó en su ponencia en la reunión de la OIT de 1948 realizada en California, sorprendiendo a los demás países americanos y europeos quienes sostuvieron que los alcances y aspiraciones eran mayores que los de la OIT misma.
Con las medidas a favor de los trabajadores y las entidades sindicales, éstas se convierten en verdaderas potencias financieras con capacidad para construir hoteles, hospitales, sitios de descanso, etc. En este punto es central la acción de Perón, observemos su concepción en un discurso de agosto del 50 donde expresa, para los que se escandalizan aún hoy que los sindicatos manejen dinero, construyan hoteles y/o manejen obras sociales, que “el gobierno va a dar a los sindicatos obreros todo el dinero que necesiten para construirse y organizarse: tener locales, sus mutualidades y sus escuelas (…) Busco que podamos organizar el movimiento sindical argentino con organizaciones poderosas y ricas. El gobierno está dispuesto a dar a las cooperativas obreras la oportunidad para que hagan negocios que les permitan ganar mucho dinero, en lugar de dárselos, como se hacía antes, a entidades capitalistas”.
La CGT reunificada con el paso de los años va a incrementar fuertemente su poder con una masiva sindicalización de los trabajadores, de esta forma, si en 1943 tenía 400 mil trabajadores en pocos años el número de afiliados asciende a 2 millones 750 mil[3]. Se establecen asimismo los delegados de fábrica, una creación muy importante en el esquema de poder de los trabajadores. Se preocupa Perón también por que se organicen escuelas sindicales para los jóvenes dirigentes a lo largo y ancho del país, y como veíamos anteriormente participen de la política: “¿por qué razón van a renunciar las organizaciones a tener sus representantes en los tres poderes del Estado que son realmente los que gobiernan, dirigen y conducen la Nación? ¿O es que los obreros no tienen derecho a ser partícipes de esa conducción, que si la hacen los demás ellos tendrán muy poco que agradecerles?”.
De esta forma, además del fortalecimiento de las entidades gremiales y la Central Obrera, comienza a hacer efectiva la participación en política otorgándole un rol central (la “columna vertebral”), en el movimiento nacional. Así, en el gobierno peronista, además del conocido 33% de las bancas (porcentaje que en algunos momentos fue mayor), reservada al movimiento obrero,[4] que pintó el parlamento con los “colores del pueblo”, algo parecido quizás a lo que se puede ver hoy en la Bolivia de Evo Morales, tuvo otras medidas que le otorgaron un alto grado de poder y decisión a los trabajadores. Los trabajadores aparecen como quienes generan la riqueza, y como el sector social desde donde parten las soluciones a los problemas nacionales, por eso en el 74 Perón afirma que “en la comunidad a que aspiramos, la organización de los trabajadores es una condición imprescindible para la solución auténtica de los problemas argentinos”. Es que “las grandes líneas de coincidencia únicamente pueden nacer del pueblo (…) Necesitamos, pues, crear la fuerza requerida para sustentar una política nacional”.
La participación obrera en el gobierno es enorme, veamos algunas de las funciones y lugares destinados al mundo del trabajo. Ángel Borlenghi (del sindicato de Comercio), aparece como Ministro del Interior. Freire (del sindicato del Vidrio), como Ministro de Trabajo. Bramuglia (abogado de la Unión Ferroviaria –por entonces el gremio más grande del país-), como Ministro de Relaciones Exteriores. Juan Unamuno (del sindicato bancario), como Presidente del Banco Hipotecario Nacional. José Gago (también del sindicato Bancario), como Intendente de Buenos Aires.
Asimismo, el Secretario General de la CGT participaba de las reuniones de Gabinete. En todos los ministerios existía una comisión con representantes de la CGT, a quien se debía consular sobre las acciones y medidas a tomar. También había directores obreros en diferentes organismos estatales como por ejemplo la Caja de Jubilaciones, y en las empresas nacionalizadas (recordemos que Perón nacionaliza una amplia franja de la economía, y crea la DINIE). Todos los días a las 6 de la mañana el Secretario General de la CGT se reunía con el Presidente Perón. La Casa de Gobierno, los ministerios o los gobiernos provinciales tenían las puertas abiertas para los sindicatos. También participaba de todas las audiencias del Presidente con los ministros.
Una de las cuestiones que irritó mucho a los sectores patronales (aparece reiteradamente por ejemplo en el famoso Congreso de la Productividad), fue el poder de las comisiones internas en las fábricas. Al mismo tiempo, cualquier conflicto laboral era resuelto con la CGT como interlocutor. Asimismo, la Comisión Económica del Ministerio de Hacienda estaba presidida (entre los años 1946-1953), por el Secretario General de la CGT, cargo ocupado por entonces por Espejo. En ese ámbito se discutían los convenios colectivos de trabajo, y se fijaban las pautas salariales.

Si hay un cuerpo elitista en nuestro país es el de embajadores. Allí también hizo lo suyo la Revolución Nacional peronista, poniendo agregados obreros en las Embajadas, de los cuales varios fueron posteriormente nombrados Embajadores. Es el primer país del mundo que hace participar a los obreros en la representación exterior. Perón argumenta en 1946 que “ya funciona un curso de capacitación preparando a los agregados obreros que irán en representación de la República (…) De esta manera llegaremos no solamente a los círculos sociales más o menos amables sino a los centro de trabajadores del mundo”. Los dirigentes deben cursan en los mismos sindicatos cursos de economía, historia argentina, geografía, historia latinoamericana, historia del movimiento obrero, etc.  Otros sitios reservados para la oligarquía son ocupados por “los olvidados” de ayer, y puestos ahora en la primera plana de la política oficial desde el plano simbólico, hasta las medidas concretas, como Mar del Plata, o el Teatro Colón.
Para finalizar, Perón siempre pensó y llevó a cabo su accionar político en términos de la Patria Grande. De esta forma, la cuestión sindical también la piensa en eso términos, de ahí que en 1952 ponga en marcha el proyecto de la Agrupación de Trabajadores Latinoamericanos Sindicalistas (ATLAS), cuya primera secretaría recae en José Espejo de la CGT (los agregados obreros en las embajadas  habían cumplido un rol fundamental en este armado). La experiencia del ATLAS queda herida de muerte con el derrocamiento de peronismo en el 55, y termina desapareciendo. Es en la integración de la Gran Patria con que San Martín soñó, se encuentra una clave de la revolución nacional-latinoamericana, por esto sostiene Perón que “nosotros tenemos que ir hacia organizaciones gremiales continentales. Es decir que, si los políticos se unen, los gremialistas también deben unirse. Si algún día  integramos el Continente Latinoamericano, la base de esa integración ha de ser la de los  pueblos. No  se  construyen  pirámides empezando por la cúspide, sino que es  menester   hacerlo comenzando por  la base,  y  la base,  para mí,  son  las  organizaciones  sindicales”.


[1] Para el siguiente artículo fueron utilizados como bibliografía trabajos de Juan Domingo Perón, Claudio Díaz, Norberto Galasso, Jorge Abelardo Ramos, Carlos Piñeiro Iñíguez, Enrique Silberstein, Daniel Parcero, Hiroshi Matsushita, Claudio Panella, Alfredo López, Juan José Hernández Arregui, Arturo Jauretche, entre otros.
[2] El sindicato por rama de industria tiene un antecedente importante en el año 1936 cuando una Comisión Intersindical que era presidida por Ángel Borlenghi (de origen socialista, más tarde Ministro del Interior de Perón), logra la sindicalización por rama de industria y no por oficio.
[3] La UOCRA es emblemática, ya que pasa en poco tiempo de 1500 a 210  mil afiliados.
[4] En el tercer gobierno es el 25% por la incorporación de la “rama juvenil”.

Macri, Perón, los parásitos y la/s bestia/s. Por Juan Godoy

El 1º de mayo pasado el Presidente Mauricio Macri realizó un acto en conmemoración del día de los trabajadores en el micro estadio del Club Ferrocarril Oeste, aquel ferrocarril que, ¿sabrá el Presidente?, fue el primero en nuestro país (inaugurado en 1857), y pertenecía a la Provincia de Buenos Aires, siendo un modelo de ferrocarril (era la línea con más lujos, con pasajes y fletes más baratos, etc.), contrariando la idea que trae nuevamente el macrismo (y con la cual iba a ser privatizado por Juárez Celman), que “el Estado es mal administrador”, y también como demostró Scalabrini tirando “por la borda” la idea que los británicos desarrollaron nuestros ferrocarriles.
      Allí el Presidente estaba acompañado por parte de su Gabinete de CEOS, y algún que otro representante de la patronal (¡perdón! decimos de los “trabajadores”). Observando la foto se destaca el gran número, en relación a los que están en el escenario, de sujetos vinculados al esclavismo, la trata de personas, el trabajo no registrado y/o la precarización laboral[i]. Esto no en términos simbólicos, sino reales.
Veamos, estaba allí Ricardo Buryaile, integrante de Confederaciones Rurales Argentinas (CRA) y hoy Ministro de agroindustria, aquel que en 2008 por no pagar unos pesos más de impuestos llamó a disolver el Congreso y que fue denunciado por tener en sus extensos campos formoseños trabajadores no registrados y en condiciones de esclavitud[ii]. El “organizador” del acto Gerónimo “Momo” Venegas, ligado a la centenaria entidad que nuclea a los patrones del campo (la Sociedad Rural), al mismo tiempo que “representante” de un sector con más del 70% de trabajo no registrado, enorme cantidad de trabajo infantil, y pésimas condiciones de trabajo, llegando a situaciones de esclavitud siendo el mismo “Momo” cómplice de esta realidad[iii]. No asistió al acto, probablemente por estar lejos o quizás porque al parecer se alejó del Gobierno en los últimos meses, el nombrado por Macri como Embajador en España (ex Gobernador de Misiones): Ramón Puerta, también denunciado por trata de personas y trabajo esclavo[iv]. Ignoramos si andaba por ahí uno de los principales sostenes y aliados a la Alianza Cambiemos: el Presidente de la Sociedad Rural Argentina (SRA), Luis Miguel Etchevehere en cuyos campos se encontró trabajo esclavo[v]. También se dejan ver en la foto, la conocida Patricia Bullrich, hoy Ministra de Seguridad, ayer recortadora de los salarios estatales y las jubilaciones.  Asimismo, podríamos nombrar al mismo Presidente, cuya esposa (hoy Primera Dama), ha sido denunciada por “La Alameda” por trabajo esclavo[vi], o él mismo que se dejó fotografiar en el “prostíbulo” de Raúl Martins, denunciado por su propia hija por proxenetismo y por regentear una red de trata de personas, también denunciado como por financiar la campaña de Macri[vii]. Podríamos seguir, pero paremos aquí, pues no queremos abrumarlo con los datos, y nuestra intención aquí (más allá que esté vinculado), es más bien dar cuenta de otra cuestión.

            Nos referimos a que el Presidente en su discurso hizo mención (¡Ay!) a Juan Perón y citó una frase del mismo. Cita Macri a Perón: “cada argentino tiene por lo menos que producir lo mismo que consume”. Como toda cita abre un interrogante sobre lo que no se citó. En este sentido queremos mostrar correctamente la frase de Perón, y que la misma contraria lo que pretende decir y hacer el Presidente, pero no solo eso, sino también, en pocos renglones “enjuicia” la política entreguista de los representantes de la oligarquía y el capital extranjero en nuestro país, hoy en el gobierno. En el discurso de Macri, ¡Perón pasa de ser un líder que llevó adelante una Revolución Nacional a favor de los trabajadores, a un simple justificador de las políticas de ajuste y explotación sobre los mismos!
            Veamos, la idea de Perón que nos trae Macri originalmente está vinculada al muy conocido Congreso de la Productividad de 1954 sobre el que se ha escrito mucho (y en general muy malo). No pretendemos aquí entran en los debates sobre dicho Congreso, excede nuestro propósito, pero reproducimos estas breves “conclusiones” de Norberto Galasso al respecto en su trabajo sobre Perón: “el propósito empresario (la “avivada”, como señala Juan –Perón-) se ha frustrado ante la resistencia de los trabajadores. Y él (Perón) legitima ese resultado al no adoptar, desde ese momento hasta su derrocamiento, en septiembre, ninguna medida propuesta por la CGE”.
            La frase específicamente aparece en el texto escrito durante el exilio por Perón: “La fuerza es el derecho de las bestias”. ¿Qué dice allí Perón, más allá de lo reproducido por el Presidente? La misma se encuentra en el tercer capítulo del libro titulado “la traición al pueblo”, y que lleva como subtítulo “la reacción parasitaria”. El marco ya empieza a cambiar, ¿cierto? Dice Perón: “Los parásitos conforman un sector definido en todas las comunidades animales o humanas. Están en la naturaleza misma, como una maldición. Siempre y en todas partes, han existido los que producen y los que sólo consumen”. Basta preguntarse de qué lado están los funcionarios de la CEOcracia y el Presidente.
Sigue el líder: “El gobierno del Pueblo y la justicia social son dos cosas que el parásito no tolera. Ellos viven del trabajo ajeno y además quieren que ese trabajo sea despreciado, miserable y doliente. Esta es la mentalidad del parásito”. Claramente si hay algo que no tolera la oligarquía hoy gobernante son los gobiernos populares, y las políticas para la justicia social, estos meses de la “revancha clasista” más desencarnada es demostración de ello. En la segunda parte hace referencia a los que “viven del trabajo ajeno”, ¡teléfono para el Presidente y la mayoría de sus funcionarios! que siempre se han dedicado a vivir de los que producen la riqueza: los trabajadores. Solo se dedican a consumir la riqueza que otros producen. Son parásitos, y en su mentalidad parasitaria aparece la precarización laboral, hacia lo que la Alianza Cambiemos viene avanzando en este intento de volver a los años 30, al pre-peronismo vale decir, donde los trabajadores no tengan ningún derecho, y sean pisoteados por los patrones.
Más adelante continúa el planteo, y aparece la frase que dijo Macri, pero con algunas palabras más, cuenta Perón: “el régimen justicialista había lanzado una “consigna negra” para los parásitos”. Es decir, la consigna era negativa para los que vivieron siempre del trabajo ajeno, sin producir, como el Presidente y el elenco gobernante. La “consigna negra” era que ““cada argentino debe producir, por lo menos, lo que consume”. La organización del Pueblo, el trabajo organizado iba cerrando el cerco alrededor de los que consumen sin producir. Ese fue uno de los motivos de la reacción”. En fin, los trabajadores avanzan con sus organizaciones sindicales y adquieren poder sobre el sector parasitario. Los convenios colectivos, la mayor sindicalización, las comisiones internas, la presencia en las decisiones del estado a través de los legisladores obreros, de su presencia en todos los ministerios, embajadas, etc. De ahí los crímenes y la violencia oligárquica, de ahí la reacción parasitaria, y para esta “recurrieron a la fuerza, “el derecho de las bestias”, para dilucidar un problema de opinión, utilizando para  ello a las bestias mismas”.

Años más tarde, ya ocupando nuevamente la Presidencia de nuestro país, Perón en su último texto: “Modelo argentino para el proyecto nacional”, vuelve a hacer mención a la frase que reprodujo, como venimos viendo en una fuerte tergiversación de la idea, Macri. En este texto Perón dice otra vez que: “el trabajo es un derecho”, hoy vulnerado por el macrismo. Continúa Perón: “y un deber, porque es justo que cada uno produzca  por lo menos lo que consume”, pero como en el otro caso de los 50’s, no termina ahí, sino que va al núcleo sosteniendo que “en el momento en que teníamos que rescatar a la sociedad argentina de una concepción liberal, los trabajadores configuraron la columna vertebral del proceso. En la comunidad a que aspiramos, la organización de los trabajadores es condición imprescindible para la solución auténtica de los problemas argentinos”. Y además “el Justicialismo siempre se sustentó en el criterio de la indivisibilidad de la clase obrera organizada. Se requiere, en consecuencia, una sola central obrera”.
Quizás el Presidente no debería pretender apoyarse en las ideas de Perón a partir de su tergiversación, puede quedar en evidencia como en este caso, y “salirle el tiro por la culata”. Probablemente sería mejor que sincere su discurso y cite a los clásicos Adam Smith, David Ricardo, o directamente a los que sustentan sus políticas como Friedrich August Von Hayek, o Milton Friedman, o por qué no a los locales Domingo Cavallo o Alfredo Martínez de Hoz.
Para terminar, consideramos que el poder de los trabajadores organizados hizo temblar a la oligarquía en los 40-50, que decidió un baño de sangre que comenzó en el 55 con el bombardeo, y tuvo su profundización en el terrorismo de estado del 76, con la intención de enterrar el país industrial, las conquistas de los trabajadores y sus organizaciones. Esas mismas banderas que enarboló el peronismo, y esos mismos trabajadores organizados vuelven a hacer temblar hoy a la oligarquía que pretende seguir profundizando el proyecto del 55, el 76 y los 90. Son los trabajadores de la Patria los encargados (una vez más), de enfrentar y esta vez sí enterrar definitivamente ese proyecto o nuestra bandera Patria hoy mancillada por la oligarquía extranjerizante y el imperialismo, flameará sobre sus ruinas.




*Publicado originalmente en Revista Zoom. Mayo 2017.

[i]
 Para varios casos de sujetos vinculados al trabajo esclavo y al actual gobierno. Véase: Premici, Sebastián. Explotados y… Suplemento Cash. 9-10-2016.
[ii] Véase por ejemplo: Vales, Lauta. En negro y como esclavos. Página 12. 22-6-2008.
[iii] Véase por ejemplo: Premici, Sebastián. Bordeando la esclavitud. Página 12. 7-9-2012.
[iv] Véase por ejemplo: Sereno, Martín. Misiones: trabajo esclavo e infantil en una finca de Puerta. Agencia Paco Urondo. 3-2-2014.
[v] Véase por ejemplo: Luis Etchevehere y el escándalo de la esclavitud rural. Infonews. 27-6-2014.
[vi] Véase por ejemplo: La marca Cheeky de Juliana Awada filmada y denunciada por trabajo esclavo. Disponible en la página web de “La Alameda”
[vii] Véase por ejemplo: El mafioso Raúl Martins financió la campaña de Mauricio Macri. También disponible en la página web de “La Alameda”.


Hernández Arregui y la integración regional Por Juan Godoy


“el ideal de la unión de América Latina aparece otra vez como premisa de la lucha antiimperialista. La lucha nacional tiende a convertirse en continental sobre la base de la unificación revolucionaria de las masas latinoamericanas”. (Hernández Arregui)

“El dilema es fatal. Latinoamérica hace su revolución o el Imperialismo remachará los anillos opresores a fin de retardar la liberación mundial de los pueblos coloniales.” (Hernández Arregui)

Integración regional

Uno de los temas primordiales en tanto la posibilidad de emancipación nacional es la necesidad de la integración de los países de Nuestra América. Por eso no es casual que un pensador como Juan José Hernández Arregui,[1] que escribe entre otras cuestiones para fortalecer la conciencia nacional en busca de la ruptura de la dependencia, se detenga reiteradamente en el análisis de esta cuestión. En lo que sigue, apuntamos las ideas principales del autor de “Imperialismo y Cultura” en torno a la unidad Iberoamericana.

Para comenzar observamos que en el pensamiento de Hernández Arregui abriga la idea que la oligarquía nos enseñó a “pensar con muletas”, en el sentido que ésta nos instruyó en la noción que una vez logrado el proceso de emancipación de principios del siglo XIX, ya éramos una nación plenamente soberana. La emancipación como un “punto de llegada”, cuando en realidad era un “nuevo punto de partida”, pues a ese proceso emancipatorio le correspondió la “caída” en la dominación indirecta de Gran Bretaña. Es decir, la independencia finalmente se frustró en términos económicos, y solo se logró en términos políticos, vale decir formales. 
En un documento del año 1964 con motivo de la presentación del grupo CONDOR[2], donde se cuelga sobre un monumento a Bartolomé Mitre una imagen del “Quijote de los Andes” Felipe Varela, que es escrito por Hernández Arregui se establece que “la desunión de la América latina es consecuencia impuesta a estos pueblos, por la unión siniestra de las grandes metrópolis, en particular Inglaterra y Estados Unidos, empeñadas en mantenernos, junto con nuestra división, en ficticias naciones nominales, en el atraso material y la humillación cultural (…) La lucha frontal anti-imperialista debe plantearse en escala nacional latinoamericana”. (Hernández Arregui, 2004: 251)
La gran nación iberoamericana fue frustrada por el imperialismo, es dividida en el siglo XIX y permanece así hasta nuestros días, “ha sido repartida en un conjunto de particularidades geográficas, de nacionalidades sin soberanía real, ni otro fundamento que la voluntad disgregadora de los dominadores extranjeros. Un argentino que no siente como propias las luchas de los países hermanos sigue siendo un lacayo mental. Un colonizado”. (Hernández Arregui, 1973b: 16)

Es necesario que la formación de la conciencia nacional de cuenta de esta problemática a partir del esclarecimiento del pasado falsificado. A partir de esa ruptura con la idea impuesta “si es verdad que queremos ser no una nación formal, con símbolos, fanfarrias y banderas, que eso ya lo tenemos, sino una nación real. Y eso no lo somos. Tener conciencia de lo que no somos es ya saber lo que queremos ser. Una nación y no una colonia”. (Hernández Arregui, 2004: 67) Trabajar en el conocimiento de la historia latinoamericana y el acercamiento de nuestros pueblos es fundamental.
La formación de la conciencia nacional es en realidad en el pensamiento de nuestro autor la conciencia iberoamericana.[3] Lo nacional incluye la Patria Grande. Hernández Arregui procura construir esta conciencia iberoamericana a partir del conocimiento de las raíces que justifican la misma. Para ello es necesaria “la revisión del pasado (que) es el comienzo del rescate de la conciencia histórica enferma, esto es, antinacional, de generaciones íntegras de argentinos, inclinadas a pensar contra el país a través de idolatrías y mitos históricos y culturales inducidos por Europa y que han contrarrestado y contrarrestan la formación de la conciencia iberoamericana”. (Hernández Arregui, 2004: 71) Romper con el eurocentrismo, y al mismo tiempo con la conciencia de la “patria chica”. La falsificación de la historia al servicio de las elites y el extranjero, y en contra de un proyecto soberano y popular. Contra esta realidad se alza el revisionismo histórico popular y la conciencia nacional.
En el abordaje de Arregui Centroamérica aparece como “una llave”, la que une Sudamérica con México, por eso el imperialismo procuró por todos los medios mantenerla dividida.  La unión México-Centroamérica para dirigirse hacia el sur es fundamental en el proceso de integración. Las Antillas aparecen como una pieza importante en base a su posición marítima de alto valor estratégico. Brasil constituye la “tercera pata” de la unidad (México y Argentina las otras), en tanto “en el corazón del continente, es en potencia, el pivote de una economía integral latinoamericana”. (Hernández Arregui, 1973: 239) Los países del Pacífico son la salida hacia la relación con Asia.

Resulta significativo destacar que Hernández Arregui piensa a Iberoamérica en términos industriales. No hay soberanía nacional sin industrialización. En tanto la ausencia de una clase social que impulse el desarrollo, de la debilidad de la “burguesía nacional en nuestro país, destaca el papel que puede y debe cumplir en estado nacional en materia de agente vector del desarrollo, necesario para la soberanía, pues “sin industrialización no hay independencia económica base de la soberanía nacional. Y sin soberanía nacional no hay autonomía cultural. Tal tarea sólo puede cumplirla el Estado Nacional”. (Hernández Arregui, 1973c: 292) Considera la imperiosa necesidad de avanzar en proyectos de industrialización conjuntos. En su pensamiento no hace mella la “ayuda” extranjera a nuestro desarrollo, no cree en el “panamericanismo”, sino que busca la constitución de una gran Patria excluyendo a los Estados Unidos de Norteamérica.

Piensa que Nuestra América tiene que emanciparse de la dominación de cualquier imperialismo, y buscar soluciones propias a sus problemáticas. La unidad viene de la mano del fortalecimiento de tener conciencia común de los problemas. Una educación transformadora debe hacer énfasis en las tradiciones culturales propias. Argumenta así que “el mercado común latinoamericano, con acento totalmente inversos al que intenta imprimirle el imperialismo yanqui, es el germen de la nacionalidad iberoamericana. No serán jamás naciones independientes separadas de las otras. Serán en cambio una nación, si unifican sus recursos materiales, sus medios de comunicación, sus aduanas y regímenes arancelarios, sus ríos navegables en un vasto sistema interno de cabotaje, etc. hasta el logro de un sistema común de intercambio un mismo ordenamiento monetario y una producción planeada  complementada en sus diversas regiones, que con un gran mercado interno, serán las bases de una poderosa nación, asentada sobre el potencial productivo alimentario, mineral, la unidad de lengua e historia, la densidad demográfica y la centralización militar”. (Hernández Arregui, 2004: 192) La conciencia de la Patria Grande también se construye en oposición a las potencias imperialistas y su intención de avasallamiento de nuestra soberanía.
La cita precedente consideramos es sumamente valiosa, pues aparece claramente enunciado que la única posibilidad de nuestros países de lograr su emancipación definitiva es en la senda de la unidad. Al mismo tiempo que la búsqueda de la unidad con fuerte basamento en la estructura económica, que la misma deje de estar separada según las “patrias chicas”, que rompa con la estructura de cara a los países centrales, y avance en la industrialización conjunta. Es necesario que muchos países “giren” hacia dentro de nuestro continente, dejen de mirar sumisamente a las naciones más poderosas. En fin, romper con la mirada y la acción dependiente.
Asimismo se hace presente la idea del continentalismo, el estado-continente necesario para “jugar” de igual a igual en la geopolítica mundial. Avanza en el planteo de herramientas proyectuales, en tanto unificación de los medios de comunicación, del transporte, la moneda, etc. y la planificación de la economía. Asimismo piensa el autor de ¿Qué es el ser nacional? que es necesario hacerse de los recursos naturales, y controlar la estructura económica, sin dicho control es imposible avanzar significativamente en la emancipación nacional.
Como decíamos anteriormente Hernández Arregui piensa los términos de la unidad de Nuestro Continente a partir de la industrialización conjunta de nuestras hoy “patrias chicas”. Es el camino para dejar atrás el primitivismo agropecuario y poder discutir “de igual a igual” en la geopolítica mundial. Así afirma que “la lucha por la liberación nacional en las colonias se asocia siempre a la lucha por la industrialización”. (Hernández Arregui, 2004b: 36) En este marco, mientras las clases dependientes del dispositivo imperialista ponen obstáculos a la unidad “para las masas hundidas en la miseria social, su emancipación no puede consumarse sin la revocación en escala latinoamericana de los intereses extranjeros”. (Hernández Arregui, 1973: 249)



  
* Lic. en Sociología (UBA). Prof. Sociología (UBA). Mg. Metodología de la investigación (UNLa). Docente universitario (UNLa, UNAJ, IUNMA).

Bibliografía

Casalla, Mario. (2011). América Latina en perspectiva. Dramas del pasado, huellas del presente. Buenos Aires: Ciccus – Inst. Juan Perón.

Galasso, Norberto. (1986). J.J. Hernández Arregui: del peronismo al socialismo. Buenos Aires: Ediciones del Pensamiento Nacional.

Hernández Arregui, Juan José. (1962). Prólogo a Carpani, Ricardo. (2011). La política en el arte. Buenos Aires: Peña Lillo (Continente)

Hernández Arregui, Juan José. (1973). ¿Qué es el ser nacional?. Buenos Aires: Plus Ultra

Hernández Arregui, Juan José. (1973c). Imperialismo y cultura. Buenos Aires: Plus Ultra

Hernández Arregui, Juan José. (2004b). La formación de la conciencia nacional. Buenos Aires: Peña Lillo (Continente)

Hernández Arregui, Juan José. (2004). Nacionalismo y liberación. Buenos Aires: Peña Lillo (Continente).

Hernández Arregui, Juan José. (1973b). Peronismo y liberación. Buenos Aires: Plus Ultra

Piñeiro Iñíguez, Carlos. (2007). Hernández Arregui. Intelectual peronista. Pensar el nacionalismo popular desde el marxismo. Buenos Aires: Siglo XXI (editora Iberoamericana).

Recalde, Aritz. Integración regional de Iberoamérica. Cuadernos Nº 16 CEHA. Septiembre 2014.



[1] Juan José Hernández Arregui (1912-1974). Comienza su actividad política en Córdoba, en el radicalismo sabattinista. Con el advenimiento del peronismo se suma a este “nuevo” movimiento nacional. Participa de la Resistencia Peronista, y en la década del 60 funda el grupo CONDOR. Doctor en filosofía por la Universidad Nacional de Córdoba, bajo la dirección de Rodolfo Mondolfo. Dicta clases, entre otras, en la Universidad Nacional de La Plata y la Universidad de Buenos Aires. (Galasso. 1986. Piñeiro Iñíguez, 2007)
[2] En el Grupo CÓNDOR (Centros Organizados Nacionales de Orientación Revolucionaria), participan entre otros: Ricardo Carpani, Rodolfo Ortega Peña, Alberto Belloni, Rubén Bortnik y Eduardo Luis Duhalde.
[3] Entre los nombres con los cuáles se nombra a nuestro continente (América Latina, Hispanoamérica, Panamérica, Indoamérica, Abya Yala, etc.) utilizamos aquí Iberoamérica que es el que utiliza Hernández Arregui en su obra. Más específicamente Arregui se decide a usar los términos América Hispánica o Hispanoamérica, y cuando incluye al Brasil: América Ibérica o Iberoamérica. Asimismo “se reivindica aquí a las poblaciones nativas, infamadas por esa misma oligarquía”. (Hernández Arregui, 1973: 23). Incluso considera que el término más preciso sería indoiberia, pero que lleva muchas explicaciones. Así afirma que el Continente Iberoamericano reúne las condiciones de una nación integral. Considera la necesidad del fortalecimiento de la conciencia histórica iberoamericana. Por eso también sostiene que “nuestra Cultura, es de raíz hispánica, pero la construcción de nuestro destino es americana”. (Hernández Arregui, 1973c: 294) Aunque a veces utilice el término América Latina, tiene la idea que dicho término es creado por los anglosajones para romper con nuestras raíces históricas. Para los debates en torno la forma de nombrar al continente véase: Recalde, Aritz. Integración regional de Iberoamérica. Cuadernos Nº 16 CEHA. Septiembre 2014. Asimismo, para el origen del nombre Americanos en vinculación al florentino Américo Vespucio, véase Casalla, 2011: 33-38, y para rastrear los “diferentes nombres”, su origen y debates, también se puede consultar la misma obra, páginas 400-417.

PROGRAMA DE 12 PUNTOS PARA LA UNIDAD NACIONAL Y LA RECONSTRUCCIÓN DE LA ARGENTINA CENTRO DE ESTUDIOS HERNÁNDEZ ARREGUI (CEHA)


La Unidad Nacional para la reconstrucción: Unidos o dominados. El programa neoliberal que impulsa CAMBIEMOS forma parte de una estrategia geopolítica internacional cuyo objetivo es retrotraer los derechos económicos, sociales, políticos y culturales de Iberoamérica. Como resultado de su accionar, la riqueza del Continente será apropiada por las Corporaciones (CEOS) y por los gobiernos de las Potencias Extranjeras. Frente a ese plan, es necesaria la Unidad Nacional de los sectores del trabajo, la producción, la cultura y del conjunto de las Organizaciones Libres del Pueblo.

1. Impulsar un proyecto productivo, industrialista, sustentable y justo. Argentina debe modificar el programa de miseria planificada caracterizado por la apertura comercial, el cortoplacismo y la especulación financiera que destruye empresas y genera desempleo y pobreza. De continuarse el actual modelo de desarrollo, la injusticia será la norma y se pondrá en riesgo la paz social. El CEHA considera fundamental el aumento de las cadenas de valor de la industria y el agro, haciendo de la producción una fuente de empleo y de desarrollo nacional y social en el largo plazo. El Gobierno de Reconstrucción deberá impulsar medidas de protección y regímenes arancelarios para empresas argentinas, terminando con la importación indiscriminada que impide el desarrollo de la producción estratégica nacional. La obra pública, la banca estatal y el mercado interno pujante deben ser pilares fundamentales del nuevo programa de desarrollo. El Gobierno de Reconstrucción tiene que fomentar las cooperativas, el compre nacional y el cumplimiento pleno de la legislación social y medioambiental.

2. La propiedad tiene una función social y debe contribuir al orden colectivo. El CEHA considera vigentes los principios fundamentales de la Constitución Nacional del año 1949. La producción debe ser planificada con un sentido nacional y colectivo ya que el “libre mercado” es un mecanismo de apoyo a los oligopolios y la extranjerización económica. Las empresas energéticas y de servicios y los sectores económicos estratégicos deben estar en manos de la Nación. El pan, la carne, la leche y el resto de productos que componen la mesa de los argentinos, no pueden volverse divisa de exportación o especulación. El Gobierno de Reconstrucción deberá regular precios y reducir la inflación manteniendo la actividad productiva y el valor de los salarios, los subsidios y las jubilaciones. El Estado debe sancionar una nueva ley de Entidades Financieras que permita el control del ahorro nacional y que limite la fuga de riquezas. El Gobierno de Reconstrucción debe fortalecer las empresas públicas en áreas estratégicas y controlar el Comercio Exterior.

3. En Argentina los únicos privilegiados son los niños, los ancianos y el pueblo. El Gobierno debe dedicarse a saldar la deuda social y no exclusivamente a pagarle a los grupos especuladores extranjeros. Los servicios financieros no pueden estar por sobre el desarrollo nacional y los derechos de los trabajadores. Es inmoral la actual sub-ejecución de los presupuestos en salud, empleo y educación, cuando en paralelo se atienden puramente los pagos a bonistas extranjeros. La construcción de viviendas públicas fue desarticulada, dejando familias sin hogar y a los obreros de la construcción sin empleo. El país demanda el establecimiento de una emergencia social y la conformación de un plan integral de empleo juvenil y de desenvolvimiento de la atención pública de salud, educación, vivienda popular, deporte y esparcimiento. Argentina requiere un Plan Estratégico Alimentario que termine con el flagelo del hambre en el corto plazo. El Gobierno de Reconstrucción deberá elaborar un Plan Nacional de Seguridad interior enfrentado las causas sociales de la violencia y actuando contra al crimen organizado que azota las barriadas humildes.

4. Es la hora de los trabajadores. La democracia es el gobierno del pueblo y para el pueblo y no una gerencia de oligopolios extranjeros o de CEOS. El Estado, las organizaciones sindicales y de la economía popular tienen que conformar un Consejo de Reconstrucción Nacional que conjuntamente a las entidades de la producción, el agro o la cultura, contribuya a buscar las soluciones a los problemas argentinos.  Los históricos Programas de La Falda, Huerta Grande, del 1 de mayo de la CGTA, los 26 puntos de 1986 o el documento Los trabajadores somos la esperanza de la Corriente Federal de Trabajadores, son la expresión consciente del pueblo trabajador. Tal como mencionó la CGT en el mes de agosto del año 2016: “No hay que haberse graduado en Harvard para darse cuenta que vamos de mal en peor.”  El CEHA considera que los trabajadores son la columna del Movimiento Nacional y que la Política Pública debe tender al pleno empleo y a la defensa y cumplimiento de los derechos laborales.

5. No hay desarrollo y paz social sin democratizar los esfuerzos. Es imprescindible avanzar en una Reforma Fiscal y Tributaria integral, que tienda a la equidad social y que privilegie las actividades productivas. La mayor carga impositiva debe recaer en los sectores financieros, oligopólicos y concentrados y no sobre el trabajo y las PYMES como ocurre en la actualidad. La reforma tributaria de CAMBIEMOS se caracterizó por eximir de impuestos a los ricos y por cargar en las espaldas de los que menos tienen un severo ajuste. El resultado de este inmoral programa es la pobreza del pueblo y el impedimento del desarrollo de las PYMES y las cooperativas. 

6. Construyamos un país federal e integrado. El país requiere una nueva Ley de Coparticipación y la construcción de consensos transversales para consolidar un federalismo real y no solamente enunciativo. El Gobierno de Reconstrucción deberá impulsar un programa nacional de desarrollo que tienda a la integración del territorio y a la resolución de las inequidades geográficas, productivas y sociales entre todas las Provincias. El CEHA considera necesario implementar un reordenamiento territorial y poblacional argentino a través de políticas estatales, terminando con la marginalidad social y tendiendo a achicar la desigualdad entre regiones.

7. La educación, la ciencia y el deporte son la base de desarrollo nacional. La justicia social es inviable sin antes alcanzar la independencia económica y ésta sólo es posible si el país es soberano cultural y científicamente. El CEHA ratifica la centralidad que tiene el Estado en la planificación y en el desenvolvimiento de la educación, la ciencia y el conjunto de la actividad cultural. El Estado Nacional tiene que tener mayores responsabilidades en el financiamiento y en la organización de contenidos de la educación básica y media. CAMBIEMOS está poniendo en riesgo el sistema educativo al no aplicar la Ley de financiamiento, al eliminar fondos para infraestructura y al proponer el corrimiento del Estado Nacional en materia cultural y científica. El Gobierno de Reconstrucción deberá trabajar por la soberanía científica y con dicha finalidad tendrá que priorizar la inversión en el área, planificando estratégicamente la actividad en torno del desarrollo de la industria y de la solución de los grandes problemas argentinos y sudamericanos.  El cierre de teatros o la desaparición de clubes de barrio por los aumentos actuales de tarifas, impiden el derecho popular al acceso y participación de la cultura. Es imperativo el fortalecimiento de una identidad federal y nacional que oficie como una barrera defensiva ante el avance de todo tipo de imperialismo cultural.

8. Los medios de comunicación son instrumentos de cultura y no negocios corporativos. CAMBIEMOS promueve la formación de oligopolios comunicacionales y la extranjerización de los emisores de radio y televisión. La eliminación del Canal TELESUR de la Televisión Digital Abierta es un mecanismo de censura y de silenciamiento de los pueblos iberoamericanos. Las empresas norteamericanas actualmente manejan internet, los buscadores de datos, las redes y el software. Frente al inmenso poder tecnológico extranjero y sus ramificaciones en la prensa comercial, los pueblos requieren de medios públicos para nacionalizar y comunicar su cultura e información y deben mantenerse y potenciarse las experiencias de las Radios públicas, Canal Encuentro o de los canales universitarios. El Gobierno de Reconstrucción deberá recuperar la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual y entregar el tercio de licencias que le corresponden a las Organizaciones Libres del Pueblo. La privatización de la televisación del futbol es un retroceso que le quita al pueblo el derecho  a disfrutar del deporte nacional. El CEHA considera que la pluralidad de voces y el acceso popular a la cultura, son banderas irrenunciables que hoy están en riesgo.

9. Por un Continente de paz, unido y solidario. Retomamos el mandato histórico bolivariano y sanmartiniano tendiente a la reunificación de la Patria Sudamericana. Ratificamos la importancia de fortalecer el MERCOSUR, la UNASUR y la CELAC como ámbitos de articulación y de coordinación con el resto mundo. La unidad y la paz regionales son reaseguros sin los que Argentina carece de posibilidades de desarrollo productivo y social. El Gobierno de Reconstrucción tiene que elaborar un programa para las Fuerzas Armadas retomando el legado nacional, popular y antiimperialista de nuestros militares e integrándose y profundizando la experiencia del Consejo de Seguridad de la UNASUR. Rechazamos la política de CAMBIEMOS de sometimiento geopolítico a los EUA e Inglaterra y de debilitamiento del MERCOSUR. El CEHA repudia los intentos de derogar la Ley migratoria del año 2004 y de criminalizar a los ciudadanos sudamericanos. Iberoamérica debe consolidar una ciudadanía regional que permita la libre circulación de personas y la libertad de trabajo y de acceso a los derechos sociales garantizados por los Estados parte.

10. Malvinas es una causa nacional e Iberoamericana.  Afirmamos la soberanía argentina sobre las Islas y recuperamos como estandarte los acompañamientos y el apoyo por parte del MERCOSUR, la UNASUR, la CELAC, la OEA y de otros Estados del mundo. Los casi dos siglos de luchas y la acción patriótica de nuestros Héroes de Guerra, está siendo humillada con la política de CAMBIEMOS centrada en renunciar a los reclamos de soberanía para priorizar los negocios de las empresas extranjeras. Argentina tiene que desplegar su proyección bicontinental y bioceánica tendiendo al control de los recursos alimentarios, científicos y energéticos. La Recuperación de las Malvinas y el ejercicio pleno de nuestros derechos sobre la Antártida son una causa nacional y sudamericana irrenunciable.

11. Un país sin presos ni perseguidos políticos.  El Gobierno de CAMBIEMOS detiene activistas sociales como Milagro Sala, reprime movilizaciones y politiza la justicia que abandona sus funciones. La actividad parcial de algunos jueces y fiscales se orienta más a la propaganda política que a la aplicación del derecho. El CEHA repudia cualquier tipo de persecución política y mediática como la padecida por la ex Presidenta Cristina Fernández y aboga por la efectiva división de poderes.

12. Primero la Patria, después el Movimiento y finalmente los hombres. El Movimiento Nacional debe ser amplio, plural y no sectario. La unidad es el llamado actual y frente a un gobierno de minorías oligárquicas, el CEHA convoca a conformar una inmensa mayoría plural y democrática.  

Por la grandeza nacional y por la felicidad del pueblo seguiremos trabajando incansablemente para edificar la Argentina Grande con que San Martín soñó. 



República Argentina, Abril de 2017.